WPCS 2025: Una cumbre feminista entre montañas

Escrito por: Fernanda Portillo

Sentada frente al monitor, leo las notas que tomé durante ese par de días. Me emociono de nuevo. Escucho los ecos de las voces femeninas, tomando el micrófono, compartiendo la voz. Muchos orígenes, pulsiones y razones, confluyendo en un solo punto geográfico: San Cristóbal de las Casas, Chiapas. El origen. 

En un par de oportunidades nos tomaron foto grupal y fue increíble sentir latiendo toda esa energía sorora. Fotografía: IG @sol.sphinx

Trescientas mujeres reunidas en uno de los recintos culturales más importantes de esta ciudad, a donde volteaba la mirada ese ánimo burbujeante, entre alegre y expectante, ante una agenda inmensa que se antojaba imposible de cumplir en sólo cuatro días.

Me pareció especialmente simbólico que la Woman Power Coffee Summit (WPCS de ahora en adelante) comenzara actividades justo el 1° de  octubre: Día internacional del Café. Estoy segura de que, como muchas de las decisiones que hicieron de este evento un encuentro maravilloso, no fue tomada al azar.

Fotografía: @sol.sphinx

El staff nos recibió para darnos nuestro kit de bienvenida, indicarnos los talleres a los que podíamos inscribirnos y las ponencias que estaban disponibles. Al otro día, muy temprano, cada grupo de mujeres recorrería un cafetal.

Pocas cosas más realistas y coherentes hay, para un profesional que se dedica de lleno a esta industria de servicio, -ya sea desde el barismo, el tueste o la comercialización- que viajar al origen. En el origen se descubren muchas respuestas… incluso a preguntas que, en el frenético día a día, ni siquiera sobra tiempo para preguntarse.

Fotografía: IG @sol.sphinx

Los cafetales recorridos de origen tzeltal/tzotzil y chiapaneco, fueron:

  • Yamtel Lumaltik

  • Kulamtik

  • Cofemo

  • Sibactel

  • Beneficio Comunitario de San Pedro - Cotzilnam

  • Parcela de Tabita Gómez López  - socia de Starbucks



Uno de tantos orígenes. Donde la semilla se vuelve planta y de ahí florece y fructifica. Ojalá fuera tan fácil, pero cualquiera que ha tenido mínimo contacto con la agricultura, te dirá que no lo es. No es fácil hacer crecer semilla en un paraje desierto.

Y no es sencillo seguir trabajando una tierra que, año con año, resiste; como resisten los árboles abuelos, ante un sistema sordo y ciego a los ciclos naturales. Pero justo esa resiliencia es el motor para cuestionar las cosas, renovarlas, moverlas de lugar.

 

Una de las primeras intervenciones del día fue la de Valeria Pitalúa, en representación del museo del Café de Córdoba, Veracruz. Iniciamos con una serie de respiraciones conscientes y pausadas que dieron paso a la primera mesa redonda, donde participaron:

  • Mónica Ducoing (Root Capital)

  • Miranda Edelmann Toriello (Histórico Café Tostador)

  • Stephany Castilla Femat (Slow Food)

En este panel, se exploraron las diferentes dimensiones que abarca la compleja tarea de recordar y acercarse al origen en un mundo cada vez más interconectado, donde la identidad y la memoria parecen desvanecerse. Encontrar sentido en el origen:

“No es nostalgia, es visión. Producir café, fue, es y seguirá siendo un pulso que mantiene en movimiento a Finca Hamburgo desde hace 135 años. Sin planeta, sin agua, no hay café” – expresó Miranda – pues, como bien explicó, contabilizar años no es lo complicado, sino mantener a flote un patrimonio que perdure y sea capaz de reinventarse ante las crisis económicas, políticas y medioambientales que lo atraviesan.

Miranda sabe que con Postales de Café e Histórico Café y Tostador, su familia y las familias de su comunidad que representan, intentan unificar lo más posible una cadena de valor que constantemente se fragmenta, a veces involuciona y cambia cada vez que el mercado de consumo pone el ojo en otra taza, otra tendencia, otro sabor.

Por eso, considero la Cuarta Cumbre de Mujeres en el Café, un evento de resiliencia. Un llamado a las colectivas, a la disrupción y la acción comunitaria.

IG @sol.sphinx


Pero ella confía en el poder intrínseco de volver al origen. Es lo que aporta sentido y valor a la propuesta de Finca Hamburgo, de seguir colaborando para que el Soconusco chiapaneco se fortalezca y siga siendo ese sitio amplio y fértil que alguna vez vislumbraron sus tatarabuelos: “Cuando se conjuga lo que hacemos con lo que somos, es como se logra la trascendencia”

Con la filosofía del movimiento Slow Food, sobre lo “bueno, limpio y justo”, Valeria dio paso a la intervención de la siguiente panelista, Stephany Escamilla.

Ella nos animó a cambiar la mirada hacia proyectos que van de lo local hacia lo global, como Ark of Taste, Presidia o Mercados de la Tierra. Es en esos espacios, donde las acciones colectivas se afianzan a la tierra y se vuelven contundentes. Es fácil dejarse seducir por las narrativas comerciales trasnacionales si se pierde la conexión con las identidades de origen: los abuelos, tu familia, reconciliación, todas son parte de un llamado al que, hoy más que nunca, es preciso atender. Nos instó a que recordemos: “Una taza de café equivale a 40-50 cerezas cosechadas a mano; cada vez que se extingue una lengua o pueblo originario, se pierde la biodiversidad”

Cabe mencionar que esta última declaración nos marcó profundamente a muchas de las participantes que estábamos escuchando, porque iba más allá de la simple frase sin fondo visible: en el WPCS era una realidad: si el problema es que las mujeres “jalan” solas porque hablan o provienen de un lugar con una cultura y un lenguaje diferente; entonces, se les ofrecen soluciones efectivas: se instalaron cabinas de traducción simultánea en español, inglés, tzeltal y tsotsil; con la intención de incluir a todas las mujeres invitadas y que ninguna se quedara sin la posibilidad de entender el universo de sentido que se estaba construyendo en esas ponencias.

Faltan programas de acompañamiento, declaraba Mónica Ducoing, en su momento. La comunidad dinámica, interconectada, aquella que se escucha y comprende las necesidades de les otres, es aquella que va a poder sostenerse a través del tiempo, pues en su adaptabilidad tiene la clave. Si hay bajos ingresos para las familias productoras, em gran parte es por la crisis que ha causado la brecha salarial. Seguir sosteniendo límites patriarcales absurdos,  ponen en una situación crítica a aquellas mujeres agricultoras que además, tienen impuesta sobre sí una “condición (ideológica)” de género: sostener y reforzar el sistema de cuidados, en sus núcleos, comunidades y colectivos.

Fotografía: IG @sol.sphinx

Así, la resiliencia no es un ámbito que se alcanza, sino un camino en constante construcción. No se pueden tomar decisiones financieras sobre la tierra que trabajamos, si la intermediación informal continua sometiendo y retrasando la legal tenencia sobre el territorio que es nuestro. Además, deben promoverse aquellas organizaciones civiles que promueven y  defienden la inclusión social de las mujeres que se animan a emprender.

El cambio de mentalidad que pone su foco en la tierra y el legado de las mujeres en el café, fue el parteaguas para continuar las charlas de ese primer día. Sabine Parrish, representando a Standart Magazine, una publicación especializada en el rubro cafetero; enfatizó: “El origen no es único, pero sí es relacional”.

Hay puntos de vista que sólo favorecen al país exportador sin tomar en cuenta quién eres como productora de café, cuál es tu historia y qué te mueve en el mundo. Desde el periodismo, también se puede alzar una voz crítica a ese sistema donde solo las ganancias importan: sin tierra y sin gente, no hay café. O en otros términos fácticos: sin materia prima no hay ganancia. Por eso la urgencia de buscar desobedecer las prácticas tradicionales de cultivo, diseñadas y perpetuadas por un sistema de repartición de ganancias desigual.

Cata para compradores

Recibimos más de 60 muestras de café fresco producido por mujeres de varias regiones y países en las aulas del CHI.

Fotografía: IG @sol.sphinx

Me sentí en una casa de espejos, un lugar donde constatar que existen en este planeta tantas personas comprometidas con lo que ha sido una de mis pasiones más grandes: el café. En lugar de sentirme chiquita o en competencia, me sentí animada, entusiasmada y con la creatividad a flor de piel.

Seylin Jiménez, provocó una ola de emociones en la audiencia, costarricense, madre amorosa y protectora, directora de su propia marca de café: Abuelos Café. Su historia estremeció ese auditorio porque, aún sin decirlo, vi muchos rostros de mujeres que se reflejaban en ella. Relató sin reparos, como fue valorando sus tierras y ofreciendo su trabajo al cafetal, a lo suyo, porque la parcela es trascendencia si existe cuidado. Muy seguramente, la generación que sucede a Seylin, tomará ese legado materno con el mismo cuidado y cariño que ella le tiene. Lo notamos en su voz, en su temple y sí, incluso en esas lágrimas que compartió con nosotros. Mezcla de valentía y fortaleza, de esa que se funda en las entrañas y se permite salir, cuando el espacio es seguro y sororo.  

Fotografía: IG @sol.sphinnx

Un espacio feminista, parecido al de las marchas, con la misma energía dialéctica, enfocada en acciones comunitarias, soluciones desde la raíz, literal y metafóricamente: donde nace todo, esas montañas, esos paraísos tropicales, sumamente explotados, reducidos, críticos… donde, sin embargo, retoña la vida porque todavía existen manos que no permiten que la tragedia medioambiental que nos respira en la nuca como especie, suceda del todo.

Para que no arranque, despedace y extermine lo que ya construyeron -y siguen nutriendo- los pueblos originarios; las cosmovisiones comunitarias, la noción de que no estamos solos (por lo tanto, los problemas tanto como las soluciones son responsabilidad comunitaria). Mucho trabajo necesario, dialogar, repensar, entrelazar. Esa es la semilla de intención que germinó en mí después de haber vivido la Cuarta Cumbre de Mujeres en el Café, edición 2025.

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Cinturón del café